Ante la fragmentación normativa y el aumento de la judicialización, legisladores y especialistas impulsan un marco regulatorio homogéneo basado en evidencia científica que brinde previsibilidad al sector.
La falta de una normativa nacional unificada para la aplicación de fitosanitarios se ha convertido en una barrera crítica para la producción agropecuaria argentina. Así lo concluyeron especialistas, legisladores y referentes del sector durante la jornada “Aplicación de fitosanitarios: cuando el vacío legal limita la producción”, un encuentro organizado por el Espacio Legislativo Interpartidario del Agro (ELIA) que busca poner fin a dos décadas de dispersión regulatoria.
El problema central radica en el “mosaico” normativo actual: las reglas cambian drásticamente entre provincias e incluso entre municipios vecinos, lo que genera una inseguridad jurídica permanente para productores y aplicadores. Esta situación no solo dificulta la planificación de las campañas agrícolas y desalienta la inversión en tecnología de precisión, sino que ha disparado la judicialización de los conflictos, donde las decisiones terminan dependiendo de interpretaciones locales o fallos aislados en lugar de criterios técnicos unificados.
Durante el encuentro, apoyado por la organización Barbechando, se enfatizó la urgencia de avanzar hacia una ley nacional que establezca parámetros técnicos basados en evidencia científica. El objetivo es claro: armonizar el desarrollo agropecuario con la protección de la salud y el ambiente, eliminando la arbitrariedad que surge cuando cada jurisdicción aplica sus propios criterios de manejo.
Los participantes coincidieron en que contar con una normativa nacional clara y uniforme es un paso indispensable para la sustentabilidad del sistema. Al reducir la incertidumbre, no solo se busca ordenar la actividad productiva y optimizar el uso de los insumos, sino también otorgar un marco de transparencia y previsibilidad necesario para que la tecnología aplicada al agro pueda desarrollarse en un contexto de reglas de juego claras y seguras para toda la sociedad.







