El sector yerbatero argentino cerró el año 2025 con cifras que marcan un hito en la historia del agro nacional: se exportaron 57.980.912 kilos, el volumen más alto desde que existen registros oficiales. Argentina desplazó a Brasil del primer puesto como exportador mundial, generando divisas por más de 116 millones de dólares.

El éxito exportador se explica, en gran medida, por la consolidación del mercado sirio, que concentró más del 60% de los envíos. Marcas con fuerte presencia en el exterior, como Piporé y las del Grupo Kabur (Andresito), lideraron este crecimiento del 32% interanual. Mientras Brasil enfrenta limitaciones en su capacidad de exportación debido a que su mercado interno absorbe casi toda su producción, Argentina logró capitalizar la demanda global con un precio promedio de 1.938 dólares por tonelada.
El liderazgo recuperado no se basa solo en el volumen, sino en una transformación estratégica de la industria. El sector está apostando fuertemente por la diversificación de subproductos, incursionando en mercados de nicho como el de las bebidas energizantes naturales, extractos para la industria cosmética y la yerba mate orgánica “sin palo” para el público europeo y norteamericano. Esta búsqueda de nuevos usos para la hoja verde no solo garantiza la sostenibilidad económica del productor, sino que posiciona a la yerba mate como un ingrediente funcional de alta gama en la nutrición global, compitiendo mano a mano con infusiones milenarias como el té verde.
No solo el frente externo trajo buenas noticias; el mercado local también mostró señales de vitalidad con un crecimiento del 3,1%, alcanzando los 266,7 millones de kilos consumidos. Este equilibrio entre exportación y consumo doméstico demuestra la solidez de una industria que sigue siendo el corazón de las economías regionales del litoral, pero con impacto en las góndolas de todo el país.