El informe del INDEC revela un crecimiento sostenido en unidades y facturación. Las cosechadoras lideran el repunte en ventas, consolidando la confianza del productor en la renovación tecnológica.
La industria de la maquinaria agrícola ha iniciado el año con números que reflejan una clara reactivación en la inversión de capital. Según el último relevamiento del INDEC, el sector alcanzó una facturación de 512.046 millones de pesos durante el primer trimestre de 2025, lo que implica una variación interanual del 89,7% en términos nominales. Este dinamismo no solo se explica por el ajuste de precios, sino por un incremento generalizado en el volumen de unidades vendidas en todos los segmentos.
Al analizar el desempeño por rubro, los tractores se mantienen como el segmento de mayor peso, aportando el 32,2% de la facturación total con más de 165.000 millones de pesos. Sin embargo, los mayores saltos porcentuales se observaron en los implementos (+128,9%), sembradoras (+117,2%) y cosechadoras (+110,2%) en cuanto a valor transaccionado. En términos de unidades físicas, la demanda también se disparó: las cosechadoras lideraron el ranking con un aumento del 58,1%, seguidas de cerca por las sembradoras (+43,8%) y los implementos (+36,4%).
Un dato fundamental para la industria local es la fuerte predominancia de la fabricación nacional. La maquinaria argentina mantiene una posición de liderazgo en el mercado interno, representando el 85,1% de las ventas en implementos, el 84,3% en tractores y el 79,2% en cosechadoras. Estos niveles de participación demuestran que la industria local sigue siendo competitiva y capaz de abastecer el grueso de la demanda tecnológica que requiere el campo argentino.
Dentro del segmento de implementos, el dinamismo también es claro: el grupo de “otros implementos” capturó casi el 58% de la facturación del segmento, mientras que las pulverizadoras (tanto autopropulsadas como de arrastre) sumaron el 26,8%. Con este panorama, el sector reafirma su rol como eje de la inversión privada y motor de desarrollo industrial, capitalizando las expectativas positivas de los productores tras la consolidación de los ciclos agrícolas.






