Con un crecimiento sostenido en la calidad y el volumen de exportación, la producción de kiwi local empieza a ganar terreno. Aunque aún es un jugador pequeño en el escenario mundial, su capacidad de expansión es notable.
La producción de kiwi en Argentina atraviesa una etapa de expansión promisoria. Con epicentro en Mar del Plata y zonas aledañas, que concentran cerca de 400 hectáreas, el cultivo ha logrado consolidarse como un producto de alta calidad reconocido internacionalmente. Según informes recientes, la superficie implantada a nivel nacional roza las 900 hectáreas, reflejando el interés de los productores por una fruta que combina excelentes propiedades nutricionales con una creciente demanda.
El salto en las exportaciones es la señal más clara de esta maduración. Se estima que los envíos al exterior podrían incrementarse un 50% este año, una tendencia que ratifica la competitividad del producto nacional. No obstante, el sector enfrenta el desafío de la estabilidad macroeconómica para consolidar inversiones de largo plazo, fundamentales en un cultivo cuya entrada en producción requiere de una ventana de tres a cuatro años.
A nivel global, Argentina ocupa el puesto 14º como productor, aportando apenas un 0,20% del volumen mundial, un mercado dominado por China, Italia y Nueva Zelanda.
En cuanto a la exportación, el margen de crecimiento es aún más amplio: el país se ubica en la posición 28º, representando una fracción mínima del comercio internacional. Esta realidad, lejos de desanimar, marca el camino: el mercado interno, con un consumo de apenas 400 gramos anuales por habitante, tiene un techo altísimo por conquistar.
Para los especialistas, la clave del éxito reside en la calidad diferenciada. Mientras el mercado se abastece de una combinación de producción local y fruta importada, el kiwi argentino se posiciona como una alternativa de valor frente a competidores regionales como Chile. La consolidación de esta cadena productiva no solo promete ingresos significativos en divisas, sino también el fortalecimiento de un sector agroindustrial capaz de diversificar la oferta exportable argentina.







