En el marco de la protesta de transportistas en la Puna, la Cámara Jujeña de Transporte de Carga respaldó el reclamo y denunció que las mineras contratan servicios foráneos pese a la capacidad operativa local.
La expansión de la cuenca minera Olaroz-Cauchari se ha convertido en el epicentro de un conflicto logístico que escala día a día. La Cámara Jujeña de Transporte Automotor de Carga (Cajutac) fijó una postura contundente: no hay desarrollo real si la riqueza generada por el litio no se queda en manos de las empresas y trabajadores de la provincia. La entidad sostiene que, a pesar de los acuerdos de “compre local”, la adjudicación de contratos a firmas de afuera sigue siendo una práctica común.
Desde la institución aseguran que Jujuy cuenta con infraestructura de sobra, incluyendo transporte nacional e internacional, logística especializada y personal altamente capacitado. Sin embargo, denuncian que las mineras ignoran la oferta local bajo justificaciones técnicas inexistentes, lo que deriva en una pérdida directa de inversión y empleo genuino para el entramado productivo jujeño.
La tensión se trasladó a las rutas, donde transportistas locales iniciaron medidas de fuerza en la zona de Olaroz. Cajutac no solo respaldó las protestas, sino que exigió a las autoridades provinciales un rol más activo para garantizar que se cumpla la ley. “No pedimos subsidios, exigimos igualdad de condiciones”, enfatizaron, marcando que el sector no aceptará seguir siendo espectador del crecimiento minero.
El reclamo trasciende lo gremial para instalarse en el debate político sobre el modelo extractivo. Para los transportistas, cada camión foráneo que ingresa a la Puna es dinero que no circula en la economía jujeña. El mensaje para las operadoras del litio es claro: el consenso social para la actividad minera depende, fundamentalmente, de que la prioridad por lo local deje de ser un discurso y se convierta en una realidad contractual.

