El acuerdo busca transformar el conocimiento científico en herramientas técnicas para mejorar la sustentabilidad y el posicionamiento de la carne argentina en los mercados más exigentes.
La ganadería argentina refuerza su base técnica con la firma de un convenio estratégico entre el CONICET y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). Esta alianza institucional tiene como objetivo central desarrollar herramientas de innovación, capacitación y transferencia de conocimiento que permitan a la cadena cárnica nacional enfrentar los retos de un mercado global cada vez más complejo, donde la sustentabilidad y la trazabilidad son requisitos innegociables.
Daniel Salamone, presidente del CONICET, destacó que la articulación entre el sistema científico y el sector productivo es fundamental para potenciar áreas estratégicas para el país. Por su parte, Georges Breitschmitt, titular del IPCVA, valoró este paso como una oportunidad para profundizar la relación que ya venía dando frutos a través de la Red de Seguridad Alimentaria del CONICET, logrando avances significativos en programas de prestigio como “Carnicerías Saludables” y el informe “Carne argentina, carne sustentable”.
La importancia de este acuerdo radica en su enfoque práctico: la generación de evidencia técnica. En un escenario comercial donde el sector cárnico debe responder a cuestionamientos internacionales sobre huella ambiental y procesos productivos, contar con el respaldo de investigaciones científicas de rigor permite construir argumentos sólidos para la defensa y proyección de la carne nacional. Temas como el benchmarking sobre deforestación y el control de patógenos, como la Escherichia coli, son ejemplos de cómo la ciencia aporta soluciones concretas.
A partir de este marco, se abre una hoja de ruta para la formulación de acuerdos específicos que incluirán relevamientos, estudios de innovación y jornadas de capacitación. Para el sector, esto no es solo un avance académico, sino una herramienta de competitividad pura: la capacidad de traducir los procesos biológicos y productivos en datos certificados, asegurando que la carne argentina no solo mantenga su reputación de calidad, sino que lidere la vanguardia en sustentabilidad y seguridad alimentaria.








