Un estudio elaborado por investigadores de la UBA, el CONICET y la Universidad Nacional del Litoral reveló concentraciones letales de aluminio, cobre y arsénico en el Dique Cuesta del Viento. La investigación contradice el argumento oficial de falta de oxígeno y expone un proceso de degradación ambiental persistente en la cuenca.

La aparición de miles de pejerreyes muertos en las orillas del dique Cuesta del Viento, registrada en noviembre de 2025, reabrió el debate sobre el impacto de la actividad minera en el norte de San Juan. Mientras que las autoridades provinciales cerraron la investigación inicial atribuyendo el fenómeno a una supuesta falta de oxígeno, la organización ambientalista Asamblea Jáchal No se Toca impulsó análisis independientes cuyos resultados encendieron una profunda alarma institucional.

El Informe Técnico de Interpretación Ecotoxicológica, publicado a finales de junio de 2026 y firmado por científicos como Guillermo Folguera y Rafael Lajmanovich, determinó la presencia de niveles extremos de metales pesados incompatibles con la vida acuática. Las muestras analizadas por la Universidad Nacional de Cuyo detectaron altas concentraciones de aluminio en las branquias de los ejemplares, además de acumulaciones de cobre y arsénico en sus hígados, configurando un cuadro de toxicidad sinérgica letal.

El relevamiento científico profundizó el análisis mediante una comparación diacrónica que abarca datos históricos desde 2005 hasta la fecha. Los resultados evidencian un incremento sostenido de elementos contaminantes en el sistema fluvial que conecta el Río La Palca —ubicado en las inmediaciones del proyecto minero Veladero— con el Río Jáchal. Ante este escenario, comunidades locales y especialistas reclaman mayores controles y el cumplimiento efectivo de las normativas de protección ambiental en la región.