La histórica cooperativa láctea reconoció ante la Justicia de Rafaela su insolvencia patrimonial definitiva. Tras meses de intervención y con una deuda salarial de ocho meses, el próximo 30 de abril una asamblea ratificará el cese de operaciones.
La crisis de SanCor CUL llegó a su punto de quiebre definitivo. El Juzgado de Primera Instancia de Rafaela confirmó que la propia conducción de la cooperativa solicitó la quiebra indirecta en el marco de su concurso preventivo iniciado en febrero de 2025. Con un pasivo que asciende a los 120 millones de dólares y un incremento mensual de deuda de 3.000 millones de pesos, la empresa admitió su incapacidad para sostener el esquema operativo actual, marcando el final de un gigante que supo liderar la industria nacional.
El informe judicial detalla un escenario crítico: la principal deuda se concentra en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y fondos internacionales, a lo que se suma una situación laboral insostenible. Según el gremio Atilra, la cooperativa adeuda ocho meses de sueldos y aguinaldos, sobreviviendo en el último tramo a costa del patrimonio de sus trabajadores. La falta de transparencia informativa y el incumplimiento de los planes de producción fueron determinantes para que el juez
La caída de SanCor refleja un declive productivo histórico. De procesar 4,6 millones de litros diarios en su apogeo de 1994, la firma descendió a apenas 533.000 litros en 2022, ocupando hoy el puesto 12 en el ranking de la cadena láctea. Actualmente, sus seis plantas (repartidas entre Santa Fe y Córdoba) operan bajo acuerdos de terceros y con volúmenes mínimos, muy lejos de la escala necesaria para cubrir los costos fijos de una estructura que la industria ya calificaba como “inviable”.
A partir de ahora, el proceso judicial abre la puerta a una nueva etapa. Si bien el dictado de la quiebra representa el fin de la estructura cooperativa tal como se conoce, fuentes del sector estiman que la marca SanCor podría sobrevivir mediante la venta de activos o unidades de negocios independientes. El mercado espera que aparezcan interesados por las plantas productivas, buscando rescatar el valor de una marca que sigue siendo sinónimo de calidad en la mesa de los argentinos.






