Los mandatarios de Chile y Paraguay ratificaron en Valparaíso el impulso a la megaobra vial que conectará el Atlántico con el Pacífico. El proyecto posiciona a los puertos del norte chileno y a los pasos fronterizos de Jujuy y Salta como nodos logísticos críticos para la exportación hacia Asia.

El reciente encuentro bilateral entre José Antonio Kast y Santiago Peña marcó un punto de inflexión para el Corredor Bioceánico Vial. Esta ruta, que nace en el centro-oeste de Brasil y atraviesa el Chaco paraguayo, encuentra en el NOA argentino su paso natural hacia los puertos de Antofagasta, Mejillones e Iquique. Para la producción regional, esto representa una reducción drástica en costos logísticos y tiempos de flete hacia los mercados del Pacífico.

La relevancia de este eje se sustenta en cifras comerciales sólidas: Chile es actualmente el tercer mercado de exportación para Paraguay y el principal destino de su carne bovina, con operaciones que superan los 42 millones de dólares solo en el inicio del año. Esta sinergia busca transformar el Cono Sur en un polo de servicios globales, aprovechando la infraestructura existente y las nuevas obras de conectividad transfronteriza.
Para el sector productivo de Jujuy, la consolidación del corredor no es solo una promesa de tránsito, sino una oportunidad de desarrollo industrial y de servicios. La integración con los puertos del norte chileno permite que el litio, el tabaco y los productos agroindustriales locales accedan a una red de puertos de aguas profundas, optimizando la competitividad frente a la tradicional salida por el Atlántico.