En una campaña 2025-26 que marcó un hito productivo, la región logró un incremento del 13,3% respecto al ciclo anterior, impulsada por rindes excepcionales y una alta competitividad exportadora.
La región centro-norte de Santa Fe consolidó en la campaña 2025-26 el volumen productivo más alto desde que se tiene registro histórico, alcanzando un total de 6.090.335 toneladas de soja. Este resultado, confirmado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), representa un salto productivo del 13,3% en comparación con el ciclo previo, obtenido sobre una superficie sembrada de 1,66 millones de hectáreas. El éxito de la cosecha se atribuye a una combinación de escenarios climáticos favorables en las etapas fenológicas críticas y un manejo agronómico que permitió promediar rendimientos superiores a los 35 qq/ha.
El protagonismo regional estuvo centralizado en cuatro departamentos —San Martín, Castellanos, Las Colonias y San Cristóbal—, los cuales concentraron el 73% de la producción total del área. San Martín se erigió como el líder indiscutido con rendimientos de hasta 48 qq/ha en soja de primera, mientras que el departamento Castellanos aportó una producción sólida de 1,44 millones de toneladas. No obstante, el informe también advierte sobre las disparidades climáticas: el extremo norte (Nueve de Julio y General Obligado) sufrió mermas significativas debido a excesos hídricos que afectaron a cerca de 4.500 hectáreas, evidenciando los riesgos asociados a la variabilidad del clima.
Desde la óptica económica, el impacto es contundente. Las ventas al exterior alcanzarían un valor FOB estimado en 2.035 millones de dólares, un incremento interanual del 35%, potenciado no solo por el volumen físico sino por la mejora en los precios internacionales del aceite y el biodiésel. Bajo este esquema, la región realizaría un aporte al fisco nacional cercano a los 310 millones de dólares en derechos de exportación, reafirmando su rol como pilar de la balanza comercial argentina.
A pesar de la suba del 5% en los costos directos de producción —especialmente combustibles y fertilizantes—, la campaña arroja una rentabilidad positiva. Con márgenes brutos que oscilan entre los 300 y 550 dólares por hectárea, la cadena agroindustrial santafesina logra integrar valor agregado de manera eficiente: el 80% de la cosecha se destinará a molienda local para la producción de harina y aceite, consolidando al centro-norte santafesino como un nodo estratégico de procesamiento para el mercado global.







