Con un precio de referencia de $6.500 el kilo en Santa Cruz, la comercialización formal del guanaco se consolida como una respuesta a la superpoblación de la especie y a la caída del 50% en el consumo de proteína roja tradicional.

Tras casi una década de trámites burocráticos y debates sobre el manejo sostenible, la carne de guanaco ha comenzado a circular formalmente en los mostradores de Santa Cruz. Esta nueva etapa, impulsada por el Plan Nacional para el Manejo Sostenible del Guanaco, busca transformar lo que antes era visto únicamente como una “plaga” o un riesgo vial en las rutas 3 y 40, en un recurso productivo con valor agregado y trazabilidad sanitaria.

La brecha de precios es el principal motor de interés para el consumidor. Mientras el kilo de carne vacuna supera los $25.000 en varias regiones del sur, el guanaco se ofrece a $6.500 en formatos de “pack familiar”. Esta diferencia ha generado que comercios con décadas de trayectoria en localidades como Las Heras se animen a ofrecer el producto, supervisado por estrictos controles de bromatología que garantizan que la faena se realice en frigoríficos autorizados y no mediante la caza furtiva.

Desde el punto de vista técnico, la carne de guanaco se posiciona como un “superalimento” exótico. Es una proteína magra, con bajísimos niveles de colesterol y un alto valor proteico, lo que la hace atractiva no solo por economía, sino por salud. Sin embargo, su expansión al resto del país aún enfrenta desafíos legales: mientras Santa Cruz lidera la comercialización interprovincial bajo la Disposición 812/2024, provincias vecinas como Chubut mantienen la prohibición de venta fuera de circuitos específicos, recordando que la regulación no es uniforme.

El modelo de aprovechamiento racional, defendido por el gobierno santacruceño, plantea que el animal sea arreado hacia corrales portátiles y trasladado a frigoríficos, asegurando la cadena de frío y los protocolos de sanidad. Con el establecimiento de una línea de base y planes de manejo, el desafío ahora es cultural: vencer la resistencia del consumidor y consolidar una logística que permita que esta alternativa llegue a las góndolas de todo el país de manera segura y constante.