Con la inauguración de un laboratorio especializado en la UNSJ, la región apuesta a la economía del conocimiento para optimizar la recuperación de metales y el tratamiento de efluentes.
La articulación entre el sector científico y la industria minera dio un paso fundamental con la inauguración del Laboratorio de Nanotecnología Aplicada en la Facultad de Ingeniería de la UNSJ. Este espacio estratégico, impulsado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología, nace con el objetivo de desarrollar soluciones locales para desafíos globales, posicionando a la región en la vanguardia de la economía del conocimiento aplicada a los recursos naturales.
El laboratorio no solo se enfocará en la investigación teórica, sino que tiene una misión netamente operativa: la transferencia tecnológica hacia empresas y startups. Sus líneas de trabajo prioritarias incluyen el desarrollo de materiales nanoestructurados y la optimización de procesos productivos, herramientas clave para mejorar la rentabilidad de los proyectos mineros mientras se elevan los estándares de eficiencia.
Uno de los puntos más críticos de esta iniciativa es su aporte a la sostenibilidad ambiental. El nuevo centro trabajará específicamente en el tratamiento de efluentes mineros y la recuperación de metales mediante nanotecnología, permitiendo una gestión más responsable de los recursos hídricos. Proyectos innovadores como “NanoDust” ya asoman con potencial de escalado industrial, demostrando que la innovación local puede resolver problemas históricos del sector.
La puesta en marcha de este espacio, que contó con el respaldo del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación, consolida un modelo de cuatro ejes: formación de recursos humanos de alto nivel, investigación de vanguardia, transferencia directa a la industria e incubación de proyectos propios. De esta manera, el NOA y Cuyo refuerzan un ecosistema donde la minería deja de ser solo extracción para convertirse en una plataforma de desarrollo tecnológico.





