Desarrollada por el INTA Balcarce, esta innovación biotecnológica reduce drásticamente el pardeamiento enzimático, permitiendo disminuir el desperdicio de alimentos en la cadena agroindustrial y mejorar la calidad del producto final.
La ciencia argentina suma un nuevo logro de relevancia internacional: el registro de “Oli INTA”, la primera variedad de papa editada genéticamente desarrollada íntegramente en el país. Tras cumplir con los rigurosos estándares de distinción, homogeneidad y estabilidad exigidos por el INASE, esta papa llega al mercado con una ventaja competitiva fundamental: una resistencia superior al pardeamiento enzimático, el proceso que oscurece el tubérculo tras ser cortado o golpeado durante el transporte.
El equipo del INTA Balcarce alcanzó este avance mediante técnicas de edición génica, específicamente “silenciando” el gen responsable de producir la enzima polifenol oxidasa. Los resultados son contundentes: la nueva variedad presenta un 69% menos de actividad enzimática y una reducción del 73% en el oscurecimiento de los tejidos. Este desarrollo no es solo una curiosidad científica, sino una herramienta de eficiencia diseñada para atacar una de las mayores ineficiencias de la cadena: el descarte de entre el 20% y el 30% de la producción debido a daños físicos o cambios de color.
Para el consumidor y la industria de papas fritas y chips, “Oli INTA” representa un salto en calidad y sostenibilidad. Al mantener su color intacto tras el corte, se reduce significativamente el desperdicio de alimentos y se optimiza el uso de recursos en toda la logística. Además, su creación reafirma el liderazgo de Argentina en biotecnología vegetal, demostrando que el conocimiento profundo de los genomas permite hoy desarrollar cultivos a medida, más resilientes y adaptados a las exigencias modernas del mercado.
La inscripción en el Registro Nacional de Cultivares marca el inicio de una nueva era para el mejoramiento vegetal en el país. Mientras que la selección tradicional de variedades fue el pilar histórico de nuestra agricultura, herramientas como la edición génica abren un horizonte de posibilidades para resolver problemas técnicos que antes parecían insalvables. “Oli INTA” es, en esencia, la prueba de que la ciencia argentina puede transformar los desafíos productivos en soluciones concretas que impactan positivamente desde el lote hasta la góndola.







