El mercado interno muestra señales de recuperación impulsado por los espumosos y los vinos sin mención varietal. Mendoza concentra más del 90% del despacho nacional.
La industria vitivinícola argentina respira con alivio tras los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Durante el mes de marzo, el mercado interno registró un salto significativo con la comercialización de más de 60 millones de litros, lo que representa un incremento interanual del 8,4%. Este repunte consolida un primer trimestre de 2026 con signo positivo, alcanzando un consumo per cápita de 1,30 litros por habitante en el mes.
El fenómeno de crecimiento presenta matices interesantes por categoría. El gran motor del mes fueron los vinos espumosos, que volaron con un ascenso del 34,9%, seguidos por los vinos sin mención varietal, que subieron un 16,5%. En la otra vereda, los vinos varietales sufrieron una caída del 11,6%, lo que sugiere un desplazamiento del consumo hacia opciones de mayor rotación o segmentos de celebración. En cuanto a colores, el tinto sigue siendo el rey absoluto con el 78,3% de la participación.
Mendoza reafirmó su liderazgo indiscutido al originar el 90,6% del vino comercializado, con un crecimiento propio del 16,1%. El resto del mapa productivo se completó con San Juan (5,2%), La Rioja (2,2%) y Salta (1,2%), demostrando la fuerte concentración de la industria en la región cuyana, aunque con una presencia sostenida de los valles del norte y la Patagonia.
El optimismo no se limita al mercado doméstico. Los datos del INV reflejan que las exportaciones también acompañan la tendencia con un crecimiento acumulado del 15,5%, mientras que el mosto dio un salto destacado del 33,5%. Con un trimestre que cierra un 1,5% arriba en el acumulado anual, el sector vitivinícola encara el resto del año con mejores perspectivas de competitividad y volumen.







