Tras el hito alcanzado en 2025, el valle templado de Jujuy se prepara para revalidar su posición como el punto de origen de la cereza más temprana del continente. La meta es clara: sostener la ventana de la semana 40, un diferencial estratégico que coloca a la producción local 15 días antes que los gigantes de Mendoza y Chile.

La alianza entre Güizzo Frutas Frescas S.A., Finca Machuca (Monterrico) y la UNJu ha demostrado que el suelo jujeño no tiene techo. Con cultivares de bajo requerimiento de frío como Minnie Royal y Royal Lee, Jujuy ya no solo compite, sino que lidera en parámetros de calidad:
• Dulzura récord: Niveles de azúcar de entre 25 y 29° Brix.
• Firmeza premium: Una textura crocante que garantiza una postcosecha ideal para el transporte a largas distancias.
• Coloración superior: Tonos intensos logrados gracias a la alta radiación solar y la baja humedad de la zona.
El valle templado ofrece inviernos cortos y una salida térmica rápida, condiciones que, combinadas con tecnología de punta (rompedores de dormancia y poda de precisión), permiten a Jujuy jugar en la misma liga que el noreste de Sudáfrica. Esta capacidad de ofrecer fruta fresca en septiembre, cuando la oferta global es prácticamente nula, es el gran activo de la fruticultura jujeña.
Bajo la dirección técnica de investigadores como la Dra. Viviana Curzel, Jujuy capitaliza cuatro décadas de experiencia en frutales de carozo. La integración de programas genéticos internacionales como Zaiger y Bloomfresh confirma que la provincia ha dejado de ser una zona marginal para transformarse en un actor de alto valor en el mapa frutícola global.

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