Lo que comenzó como una preocupación localizada en el pueblo de Quisquiri (Dto. Tumbaya), hoy se extiende como una mancha de aceite a Purmamarca y a todas las comunidades aledañas de la Quebrada de Humahuaca. Productores de la zona denuncian que la plaga de loros está devastando los cultivos de choclo y frutales, dejando a las familias con pérdidas económicas que ya resultan insostenibles.

A pesar de los esfuerzos de los productores, los métodos de disuasión actuales —como el uso de ruidos metálicos o coberturas artesanales— resultan insuficientes ante el volumen de las aves. La implementación de tecnologías más efectivas, como redes antipájaros o sistemas de luces láser, requiere una inversión que el pequeño productor no puede costear por sí solo, especialmente cuando lo cosechado apenas cubre los gastos de semilla y maquinaria.
La situación ha escalado al punto de forzar a algunos agricultores a abandonar la siembra. Las principales demandas del sector son:
• Declaración de plaga: Un marco legal que permita una intervención directa del Ministerio de Producción.
• Manejo especializado: Asistencia técnica para la reubicación o control de las aves sin afectar el equilibrio ecológico.
• Rechazo al cambio de cultivo: La sugerencia oficial de migrar hacia las hortalizas no es viable en la zona debido a la crítica escasez de agua.
El problema ha crecido exponencialmente en los últimos seis años sin una respuesta institucional efectiva. No se trata solo de una pérdida económica; es la viabilidad de la agricultura familiar en Jujuy la que está en juego.
Fuente: Jujuy al Momento.