Investigadores de la UNCuyo buscan agregar valor a la producción mendocina mediante el desarrollo de golosinas a escala piloto, utilizando miel y pulpa de frutas locales como alternativas a los rellenos tradicionales.

La Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) ha dado un paso firme hacia la innovación alimentaria con el desarrollo de nuevas golosinas regionales. El proyecto, nacido ante la ausencia de industrias locales especializadas en el sector, busca aprovechar materias primas de San Rafael y la región para ofrecer productos con identidad propia. La iniciativa, que involucra a las carreras de Ciencias de Alimentos y Bromatología, ha logrado consolidar una línea de gomitas a base de miel y caramelos rellenos con pulpa de durazno y pera.

El proceso, desarrollado íntegramente en los laboratorios de la institución, ha sido una labor de precisión técnica. Alejandra Morán, vicedecana de la facultad, destacó que lograr el “diseño justo” requirió meses de ensayos sobre tiempos de cocción, temperaturas y texturas, además de un estricto cumplimiento del Código Alimentario Argentino. “Detrás de un producto que parece simple, existe un complejo proceso de ingeniería en alimentos que garantiza la seguridad y calidad para el consumidor”, explicó, subrayando el rol fundamental de los profesionales en el diseño desde la receta hasta el envase.

Las pruebas experimentales han arrojado resultados muy prometedores. En el caso de las gomitas con miel, los testeos con consumidores confirmaron una alta aceptación, destacando un sabor equilibrado y una identidad clara. Ahora, el equipo de investigación se prepara para un desafío mayor: la transición del laboratorio a la planta piloto. Esta etapa será clave para realizar estudios de costos y análisis de mercado, pasos esenciales antes de que estas golosinas puedan ser consideradas para una futura comercialización a mayor escala.

Más allá de la golosina en sí, el proyecto busca consolidar una alternativa de valor agregado para los productores locales. Al desplazar rellenos industriales como el dulce de leche o el chocolate por frutas regionales, la universidad no solo promueve una oferta diversificada, sino que también pone en valor la producción local. Esta labor académica, que muchas veces es invisible para el consumidor final, reafirma el compromiso de las universidades nacionales por impulsar el desarrollo regional a través de la ciencia aplicada y la optimización de los recursos propios.