La destilería chubutense “La Alazana” logró un hito histórico al madurar barricas en el continente blanco, desafiando las condiciones climáticas y conquistando mercados internacionales de alta gama.

La industria argentina de destilados alcanzó un nivel de sofisticación inédito. Ubicada en la cordillera patagónica, la destilería “La Alazana” —fundada por Lila Tognetti y Néstor Serenelli— ha logrado posicionar su whisky single malt en mercados exigentes como Inglaterra, Canadá, Estados Unidos y Francia. Con una producción anual de 20.000 botellas, la empresa controla toda la cadena de valor, desde el cultivo de la cebada en la región hasta el embotellado final.

El proyecto más disruptivo de la compañía involucró al Comando Conjunto Antártico.

Tras enviar barricas a la Base Marambio para experimentar el impacto de las condiciones extremas, el resultado fue un whisky con perfiles sensoriales únicos: la maduración antártica permitió una concentración inusual de compuestos frutales y florales que, habitualmente, se pierden en el añejamiento tradicional.

La edición limitada, bautizada como “Isla Marambio”, será presentada formalmente este año en el Reino Unido como parte de la colección internacional “Continentes”. Este lanzamiento no es solo una novedad de marketing; es la validación de una estrategia de calidad que prioriza el tiempo sobre la urgencia comercial, manteniendo actualmente barricas con hasta 15 años de maduración.

La apuesta por la excelencia tiene resultados claros: más del 60% de la producción de La Alazana se destina a la exportación. Mientras tanto, la empresa continúa expandiendo sus límites geográficos con nuevas barricas que ya maduran en la Base Belgrano II, transportadas por el rompehielos ARA Almirante Irízar en una travesía de 45 días, reafirmando que el sector agroindustrial argentino tiene potencial para competir en los segmentos más exclusivos del mundo.