Ante el creciente déficit de nutrientes en los suelos argentinos, la empresa Yara presentó una solución que combina nitrógeno, calcio, magnesio y zinc para optimizar el rendimiento y la salud del ecosistema productivo.
La agricultura intensiva en Argentina ha dejado una marca innegable en la calidad de los suelos. Según mapas actualizados presentados por el INTA en el último Simposio Fertilidad, nutrientes esenciales como el calcio, el zinc y el magnesio muestran déficits generalizados, sumándose a las ya conocidas deficiencias de fósforo y potasio. Esta situación limita el potencial de rendimiento de las variedades actuales y exige un cambio de paradigma: pasar de la simple reposición de nitrógeno a una nutrición completa del sistema.
Atenta a esta demanda, la empresa noruega Yara lanzó al mercado local el nuevo “YaraBela NITROMAG Z”, un fertilizante complejo que integra cuatro nutrientes clave en una misma unidad física: nitrógeno (nítrico y amoniacal), calcio, magnesio y zinc. El objetivo no es solo aplicar más cantidad, sino producir de manera más eficiente, optimizando la interacción de los nutrientes en el suelo. Especialistas como el profesor Gabriel Espósito subrayaron que la carencia de estos elementos no es un detalle menor: la falta de magnesio, por ejemplo, puede afectar la fotosíntesis con consecuencias similares a un estrés hídrico, mientras que la deficiencia de calcio agrava la acidificación de los suelos.
La composición química del NITROMAG Z permite una sinergia operativa: la nutrición basada en nitratos facilita la absorción de otros elementos, mientras que el magnesio, como átomo central de la clorofila, asegura una mayor capacidad fotosintética del cultivo. Por su parte, el calcio aporta beneficios directos sobre la estructura del suelo, mitigando la acidez y favoreciendo un mejor desarrollo radicular.
Aunque la inversión inicial en este tipo de fertilizantes es superior a la urea convencional, los referentes del sector coinciden en que la rentabilidad debe medirse por el resultado final: el aumento en el rendimiento y la estabilidad del sistema productivo. Esta nueva herramienta busca que el productor pueda alcanzar los techos de rinde que hoy, por el agotamiento del suelo, parecen inalcanzables. La agronomía moderna, según los expertos presentes en el lanzamiento, exige mirar el ecosistema completo y actuar sobre la disponibilidad precisa de cada nutriente en el momento justo del ciclo del cultivo.







