La localidad jujeña lidera el cultivo de variedades nativas adaptadas a condiciones de altura y se prepara para una nueva edición de la Feria de la Papa.

A más de 3.300 metros sobre el nivel del mar, la localidad de Santa Ana se posiciona como uno de los principales centros de producción de papa andina en el país. Ubicada en el departamento Valle Grande, esta zona de la provincia de Jujuy mantiene viva una tradición agrícola milenaria basada en el cultivo de variedades nativas adaptadas a condiciones geográficas extremas.

En la región se producen más de 30 variedades de papas andinas, caracterizadas por su diversidad de colores, formas y propiedades nutricionales. La adaptación de estos cultivos a la altura y a las amplitudes térmicas propias de la zona permite obtener productos con un valor diferencial tanto desde el punto de vista alimentario como comercial.

Según datos del sector productivo, Jujuy concentra cerca del 60% de la superficie cultivada de papas andinas en Argentina, lo que posiciona a la provincia como el principal referente nacional en este tipo de producción.

A diferencia de los llamados “papines”, que se cosechan de manera temprana, las variedades cultivadas en Santa Ana completan su ciclo anual, lo que favorece una mayor concentración de nutrientes como potasio, calcio y antioxidantes. Este proceso contribuye a mejorar la calidad del producto final y su valor agregado dentro del mercado agroalimentario.

El calendario productivo comienza con la siembra entre noviembre y diciembre, mientras que la cosecha se realiza entre abril y mayo, una etapa clave para las familias productoras de la zona.

En este contexto, durante mayo se llevará a cabo la 11° edición de la Feria de la Papa, un evento que reúne a productores, técnicos y actores de la cadena agroalimentaria para promover el intercambio de conocimientos, la comercialización y la valorización de este cultivo emblemático de la región andina.