En una entrevista clave para Infocampo, Hernán Ferrari (INTA) analizó el salto de Argentina al 3° puesto global en adopción tecnológica y advirtió sobre el límite crítico de los suelos y la falta de mano de obra física hacia 2050.
La reciente Cumbre de Contratistas en Expoagro 2026 dejó definiciones contundentes sobre el futuro del agro nacional. Argentina ha logrado posicionarse en el tercer lugar del podio mundial en velocidad de incorporación tecnológica, superando a potencias como Brasil y solo por debajo de gigantes como Alemania y Estados Unidos.
De la potencia a la Inteligencia Artificial El perfil del contratista ha mutado. Según Ferrari, coordinador de Mecanización Agrícola del INTA, hace 20 años la preocupación era la potencia y la tolva; hoy, el lenguaje es de algoritmos, autonomía e IA. Este cambio es vital para la rentabilidad: un contratista con tecnología puede alcanzar márgenes netos del 22%, frente al escaso 4% de quienes operan con sistemas tradicionales.
El factor crítico: Los suelos y la mano de obra La urgencia tecnológica también responde a dos crisis silenciosas:

  1. Extracción de nutrientes: En 45 años, Argentina solo ha devuelto al suelo el 34% de lo que extrae. Estamos en “cuenta regresiva” para evitar factores limitantes irreversibles.
  2. Crisis demográfica: Con una tasa de natalidad en descenso, para 2050 no habrá mano de obra física para el campo. La respuesta es la agricultura cognitiva: robots y drones que gestionen el cultivo “planta por planta”.
    Hacia el “Internet de las Plantas” El concepto de “agricultura por lote” está quedando atrás. El futuro —que ya asoma en este 2026— es que cada planta funcione como un nodo de información, indicando mediante sensores qué nutriente o fitosanitario necesita en tiempo real.
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